Diario de un Maratoniano 3.0 “La Carrera”

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Todo se paraliza por un instante, los cronos y GPSs a cero, máxima tensión, recuerdo este momento como si estuviera grabado a “slow motion”, por primera vez en semanas tengo la mente totalmente en blanco y a pesar del bullicio sólo escucho silencio….. 3, 2, 1……A CORRERRRRRR
Primeros metros de incertidumbre, 9.000 personas comienzan a correr a la vez, algún codazo recibo, pero alguno también doy, una vez se lanza la carrera y pasado el delicado momento de la salida, siempre peligroso, levanto la cabeza y ya veo al Pipas 5 metros por delante, como le gusta al tío salir “cingao”, yo trato de contener mis caballos, y de advertir a mi compañero de que no estamos en la San Silvestre de Riaño, que tenemos todo un Maratón por delante, voy buscando fijar mi parcial en 3:50 el Km. Primeros 2 km y vamos estabilizando respiración y pulso. Pipas me comenta que tire, que él va a bajar un poco el ritmo, hace bien de no cebarse con mi rueda, sabia decisión, me ha debido ver torcer la cabeza demasiado pronto y eso le ha puesto en aviso de que seguir mi estela puede ser un auténtico suicidio (seguro que mientras lee esto esta pensando: “como me gusta cuando se pone fanfarron”, jeje).
Las sensaciones son increíblemente buenas, pero es muy pronto, Torre del Oro, la Maestranza, paso rodando muy cómodo el km 10 en 37 largo y con un correr muy fluido, sin que sirva de precedente me acoplo a un grupeto de unos 20 corredores, me doy cuenta que voy bien ya que me permito el lujo de ir hablando con varios de los compañeros, intercambiando impresiones, previsiones, todo el mundo busca asegurarse de que va al ritmo correcto y en el grupo correcto, todavía hay margen de maniobra si hemos salido un poco lanzados, a partir del km20 sería demasiado tarde y ya estaríamos vendidos y a merced del Maratón. Me mantengo en el grupo hasta aproximadamente el km17, el ir a rueda me ha hecho ahorrar energías, pero si quiero hacer marca personal no me puedo conformar con ir a remolque y decido coger las responsabilidad del grupo, así que me he puesto en cabeza, y cuando me he querido dar cuenta el nutrido pelotón de 20 corredores queda reducido drásticamente a 2.
El paso por la media ya lo hago totalmente sólo, 1:21, 5 minutos por encima de mi marca en media, y con la sensación de ir todavía con el freno de mano, estoy entero, donde quería, cuando quería y como quería. Comienza el tercer 10mil, normalmente el más rápido en carrera para mí, y en esta ocasión, como en las dos anteriores, se repetiría de nuevo la “película”, me planto en el km 30 en 1:54, si no habéis hecho la cuenta sale 38 minutos cada 10Km, hay que correr, jeje. Veo que voy muy bien no sólo por las sensaciones, aun no me duele nada, sino porque no dejo de adelantar gente. Km32 entramos en el Parque de Maria Luisa, todo un lujo, y en la plaza de España, donde Pancho me saca el fotón que podésis ver aquí. Al ver la foto me doy cuenta de que mis sensaciones eran las que transmitía al correr, voy derecho, buena fase aérea, a pesar de llevar ya 2 horas corriendo y cabeza ligeramente ladeada, lo que significa que voy a buen ritmo.
Km 35, enfilamos la Catedral, la Giralda, es la zona más bonita, pero también comienza a ser la más dura, voy trabajando bien con los geles desde el km22,5, e hidratando en cada puesto, y eso junto con el ritmo de carrera adecuado a hecho que llegue hasta aquí bastante entero, pero un maratón no sería tal si a partir de este momento no empieza uno a sufrir un poco. Sufrimiento controlado, las piernas duelen, pero el reloj no se resiente ni un segundo. Este tramo adoquinado de casi 2 km no ayuda en absoluto a las ya maltrechas piernas de los corredores, pero aquí es donde salen esas “sillas embarradas”, esas cuestas, esas pesas, esos acondis, nunca me cansaré de decirlo, el entreno de fuerza es fundamental para afrontar con garantías una carrera de estas características. El temor de que aparezca el “Señor del Mazo” empieza a rondar mi cabeza, estamos muy cerca de la meta, pero a la vez todavía muy lejos, si pincho ahora, la minutada que me puede caer encima puede ser impresionante, pero gracias a Dios esto no ocurre.
Km 40, último avituallamiento y primer contacto visual con el Estadio, me salen las cuentas, llevo más de 10km multiplicando minutos y segundos, al menos eso me mantiene la mente ocupada. Ahora es el momento de apretar los dientes y seguir corriendo, son los últimos kilómetros, los que los románticos decimos que se correr con el corazón, otros dicen que con los “ huevos”, sea como sea, seguramente con una mezcla de “huevos” y corazón, me planto en la rampa que da acceso al Estadio de la Cartuja, donde me espera Rafa y me da el último empujon, “Vamos Fonsooooo”, el ritmo en el tartan de la pista es de 3:16 el km, mi madre, 300 metros para la meta, 300 metros para la gloria, ahora curiosamente no quiero que se acabe, ya se que no soy más que un corredor popular, pero ahora me siento como un atleta olímpico, enfilo la recta de meta, 100 metros, la gente aplaude el esfuerzo, da igual en que puesto llegues, mucha emoción, como no, beso el anillo, con más ganas que nunca, y a continuación levanto el brazo derecho con tres dedos al cielo, uno por cada uno de mis tres chicas, Maria, Marina y Julia, gracias por todo, y uno por cada una de las tres veces que he vencido la mítica distancia…2:41,35, el 105 de los 9000 que tomaron la salida, 4 minutos y medio por delante del espigado zagal de la camiseta naranja, cada vez me lo pone más difícil el “flaco”.
En la meta Fran, Rafa y Rodri me abrazan, que reconfortante, pero todavía no ha terminado mi carrera, quedan mis compañeros, si alguno no llega el fracaso será de todos. A los pocos minutos llega Pipas, como bracea el tío, se ve que viene castigado, pero ahí está, 2:47 largos, 2 minutos menos que el años pasado, es un fajador nato, y a escasos metros Javi, grandeeee, les voy abrazando uno a uno, pero en seguida nos echan de la zona de meta, se empiezan a acumular los corredores, 3:04, llega José Luis, 3:06, cruza la meta Celes, muy emocionado, que grandes sois todos, faltan los veteranos del grupo, Pedro, 3:40, mi hermano como un titán bajando por primera vez de 4 horas, 3:55, y el resto de compañeros de la Escuela Ule -Chorco que han acudido también a la cita logran cruzar la línea de meta cumpliendo con creces sus objetivos.
La celebración de la tarde me la guardo, pero fue igual de mítica que la carrera, jeje.
Me despido hasta más ver, os espero en DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0.

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