Diario de un Maratoniano 4.0. La previa y el desenlace.

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Diario de un Maratoniano. Desenlace.

DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0

Clínicas CIO

LA PREVIA Y EL DESENLACE (HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES)

Todo comenzó el 22 de Abril del año 2012, mi idilio con la mítica distancia ha cumplido ya 3 años. Ese día deje de ser un corredor más, ese día me convertí en el espigado zagal de la camiseta naranja, ese día me convertí en maratoniano, con todo lo que eso conlleva. Después de haberme enfrentado 4 veces al Maratón ya puedo decir que esto es una relación seria, ya conozco hasta a Filípides, su padre. Podrá haber otras carreras, otras distancias, pero la mía, sin lugar a ninguna duda, es la de los 42.195 metros.

Me dispongo a afrontar la última semana consciente de la importancia de la recuperación, y tratando de evitar cualquier contratiempo. Mis rutinas precompetición se repiten como tantas otras ocasiones, soy un poco maniático para esas cosas, creo que es habitual entre los “flacos”, pero el jueves ocurre algo inesperado, me levanto con dolor de garganta, no es un dolor fantasma, esta vez va en serio, no puede ser, empiezo a probar todo tipo de remedios caseros, no me gusta meterme nada raro para el cuerpo que pueda perjudicar mi rendimiento, pero no puedo quedarme con los brazos cruzados esperando la evolución de la molestia, por suerte, no va a más la cosa, pura sugestión según los más cercanos a mí, pero de verdad que esta vez tenía motivos para estar preocupado. Suelo ser positivo, no hay mal que por bien no venga, y estas molestias de garganta hacen que me olvide por completo de las piernas. El sábado salgo a entrenar temprano, ya a orillas del Guadalquivir, me acerco hasta alguno de los puntos que reconozco de la carrera, y empiezo a verlo claro. Me vuelvo a encontrar con esas sensaciones que reconozco de otras tardes gloriosas, piernas ligeras, corazón lento, cabeza fría, la táctica esta clara, nada puede fallar, la confianza en un mismo es clave.

Día 22 de Febrero, 5:30 a.m, suena el despertador, miro, el móvil y veo miles de mensaje de apoyo, da gusto, gracias de corazón a todos los que me habéis alentado desde el principio, y a todos los que os habéis ido sumando por el camino a lo largo de estas largas 12 semanas. Bajo a desayunar, y ahí está Celes, más callado que de costumbre, tranquilo, no hace falta ni que nos hablemos, sólo con la mirada ya nos decimos que hoy va a ser un día memorable. Hemos trabajado mucho, hemos sido muy disciplinados y nada puede salir mal. Antes de subir a la habitación para ponerme mi querida camiseta naranja, salgo un momento a la calle, 7 ºC, no se mueve ni una hoja, cielo despejado, lo incontrolable parece estar controlado también en esta ocasión.

8:00 a.m. Quique y Diana pasan a buscarnos en taxi, y nos vamos hasta el Estadio de la Cartuja para dejar las mochilas en el guardarropa. Allí nos encontramos con Chamorro, Iván, Lesmes, Mónica, Cristian, Dani, Oscar,… y otros 11.500 corredores dispuestos a librar al “señor del mazo” y a volver al Estadio con la satisfacción de haberse convertido en maratonianos.

 

 

8:45 a.m. Después de un breve calentamiento, tenderemos tiempo de sobra para esto en los primeros km de la carrera, nos dirigimos hacia la línea de salida, allí nos esperan Fran y Rafa para darnos las últimas instrucciones, aunque poco hace falta ya, tenemos claro lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Pancho anda corriendo de un lado para otro, pero con su cámara, nos saca unas cuantas fotos, y como no podía ser de otra manera nos desea suerte, aunque como decía mi amigo Balacera el otro día, la suerte se desea a los toreros malos, así que le pedimos fuerza y justicia, la suerte la dejamos para los que no hayan entrenado suficiente. Toca despedirse, una abrazo cómplice y cada uno a sus sitio.

8:55 a.m. Momento complicado, 5 minutos para dar la salida y aunque sé que no está, no puedo evitar buscar con la mirada al Pipas, pero nada, sólo hay que negros y flacos, vamos, los míos, o al menos el 157 en el pecho es lo que dice. Vuelvo a insistir en la importancia de las rutinas y el abrazo con mi amigo antes de la salida es una de las más importantes, por un instante me siento perdido, de repente el “VAMOS COMPAÑERO!!!” resuena en mi cabeza y rápidamente vuelvo en sí, comienza la cuenta atrás, cronos a cero, todo se paraliza, el tiempo se detiene….

9:00 a.m. 3-2-1 FUEGOOOO, comienza la fiesta, llega la hora de comprobar si todo el esfuerzo, todo el entreno y todo el sacrificio de los últimos meses da sus frutos. Los primeros km del Maratón son complicados, hay que gestionar muy bien las emociones y tener claro el ritmo de carrera. Esta prueba puede llegar a ser muy cruel con los valientes, así que hay que tratar de ser frío y calculador, mis piernas quieren más, pero mi cabeza sabe que la mañana va a ser larga y hay que ahorrar todo lo que se pueda para cuando sea el momento, y para eso faltan más de dos horas corriendo a 3:45 de media, tela, o como decía mi padre “casi nada lo del ojo y lo tenía fuera”.

No tardo en coger ritmo, la temperatura es buena, mi preocupación es tratar de buscar un grupo majo… para luego reventarlo, como siempre, jeje, como me gusta poner en fila al personal. Los primeros 10 km pasan sin pena ni gloria, 37:25 aproximadamente, Torre del Oro, la Maestranza, trato de distraerme un poco con el paisaje, pero sin perder de vista la línea verde que marca el recorrido en el asfalto. Pasado el km 10 ya llevo 25 segundos de mejora respecto al año pasado, necesito 2 minutos al final de la carrera para logra el objetivo de bajar de 2 horas 40. Sin saber muy bien por qué a partir de aquí acelero un poco, y empiezo a notar una ligera molestia a modo de rozadura en el talón izquierdo, que no sea nada (menuda ampolla cuando me quite el calcetín, pufff). A medida que pasan los km esa molestia va a mayores, pero hago un ejercicio mental para tratar de olvidarme, sería una pena que una boja me arruinara la carrera, pero eso no me puede pasar, a mi no pienso, así que aprieto los dientes y “palante”. Este cambio de ritmo hace que me plante en el ecuador de la carrera con 1 minuto de adelanto sobre el mejor horario previsto por la organización, o sea, por mí, 2 minutos más rápido que la edición anterior, 1 hora 19 “pelao”. Voy muy cómodo, una vez más estoy donde quería y como quería, que gustazo. Veo un grupeto interesante de unos 15 corredores que me sacan unos 20 segundos de ventaja, no tardo en cogerles, y decido quedarme con ellos. Creo que este es el momento clave de la carrera. Con las buenas sensaciones que tenía, lo más fácil hubiera sido dejarme llevar y tirar hacia delante, pero a pesar del sudor y del calor que ya se empieza a notar por las calles de Sevilla, mi cabeza permanece fría, “aguanta aquí Fonso, que lo tienes” , me digo, “guarda y cuando lo veas claro ponles en fila y para adelante”.

Empieza la otra película importante del maratón, el avituallamiento, llevo bebiendo prácticamente en todas las zonas habilitadas para ello, agua y/o “acuario” como decían los voluntarios, chapó para ellos, por cierto, pero es el momento de los geles, el cuerpo no me pide nada, pero si espero a que lo haga será demasiado tarde.

Km 30, he retrocedido puestos, de ir sobre el 150 en la media paso al  215 en el 30, 1 hora 52 larga, sigo por debajo de los dos minutos de mejora y decido que es el momento de dejar a mis compañeros de viaje, no cambio mucho el ritmo, 3-4 segundo por km son suficientes para pasar el puesto de control del km 35 entres los 90 primeros, parece que el “señor del mazo” anda escondido por las inmediaciones del Parque de María Luisa y Plaza España, pero amiguito, si me quieres coger vas a tener que correr mucho, y a mi alrededor veo presas mucho más débiles que yo. Es curioso ver como se desintegra el grupo, yo tampoco demarro con mucho ímpetu, aunque siempre he sido más fan de Perico, he de reconocer que mi estrategia es más de Induráin, ritmo machacón y el que pueda que me siga. No me estoy comparando con Miguelón en cuanto a calidad, no soy tan atrevido, eh? ya me gustaría a mí haber ganado 5 Tours, y por qué no, también haber grabado un anuncio de magdalenas, pero estratégicamente nos damos un aire.

Km 37,5, emocionante paso por la Giralda, y poco después algo que ya he relatado y que no pasa de ser una mera anécdota, adelanto al mismísimo Martín Fiz, osadía, sí, pero con respeto, siempre con respeto. Menudo subidón correr al lado de esta leyenda del atletismo en general y del Maratón en particular.

Km 40, enfilamos el puente de la cartuja, que da acceso al Estadio, en esta ocasión de forma directa, sin dar el “paseo” de 3 km que teníamos en ediciones anteriores por el parque del Alamillo, se agradece. Cabeza ladeada y puños apretados, sólo 2 km y 195 metros me separan de la gloria en este instante, pero que putos 2km y 195m….Maratón te odio, Maratón te quiero… Llego al túnel que da acceso al estadio, apenas 400 metros quedan para la meta, todavía me quedan fuerzas en la piernas para un último esfuerzo, he gestionado muy bien la carrera, veo a Fran y Rafa animándome desde el tartán y eso me da el último empujón que necesito para afrontar la vuelta al Estadio, momento soñado, aplausos, pelos de punta, enfilo la recta de meta, y la última de las rutinas, una vez más, siempre, beso en el anillo, María, te quiero, brazos al cielo, una mano con 4 dedos extendidos, uno por cada uno de los cuatro maratones completados, 3 dedos en la otra, uno por cada una de mis chicas, emoción, mucha emoción, eso no se puede describir, hay que vivirlo, es un tópico, pero es así. Cruzo la línea de meta y me fundo en un abrazo con mis entrenadores. Gracias chicos, gracias de verdad. 2 horas 39 minutos 15 segundos, tiempo oficial, 82 en la general, eso poco me importa, pero 2 minutos y medio por delante de mi rival, yo mismo. Aquello que me he tenido que recordar tantas veces para tirarme de la cama, o para irme pronto a la misma en no menos ocasiones, para entrenar un día sí y otro también con frío, lluvia, nieve, en Navidad,…,  para sacar fuerzas cuando no las había, “quiero bajar de 2:40 en maratón”, se ha conseguido.

Pero esto no ha terminado, no la menos hasta que crucen la meta mis compañeros. Chamorro es el primero en aparecer, entra braceando como nunca le había visto, se ha quedado a escasos segundos de bajar de las 3 horas, buen debut, la próxima romperás la barrera, tranquilo, ya tienes reto para el próximo año. Pocos minutos después lo hace Celes, castigado y muy emocionado, mi más sincera admiración, conozco pocas personas que trasmitan tanta alegría y trabajen tanto o más para el grupo que para sí mismo. Apenas 2 minutos después entra mi gran amigo Lesmes, con el compartí muchas horas de piscina de chavales, y ahora, con unos cuantos añitos más seguimos compartiendo afición, aunque hayamos cambiado el cloro por el asfalto, felicidades Mon. Tampoco defrauda Iván, que después de una lesión de última hora demuestra su raza y entra en meta por debajo de las 3 horas 30, ni el resto de amigos y amigas de León….todos cruzan la línea de meta, y no es tarea fácil, más de 2000 personas no lo consiguieron.

Me despido, no sin antes dedicar el esfuerzo a todos los que me dijeron que era un osado, que mi objetivo era demasiado ambicioso, que era demasiado mayor para afrontar el reto, a todos lo que no creyeron en mi capacidad de esfuerzo, entrega y sacrificio, pero sobre todo se lo dedico a todos  los que me dijeron una y otra vez VAMOS COMPAÑERO!!!!!

Turno para los de Barcelona, Pipas, Ilu, José Luis, HONOR Y GLORIA!!!!!!

Nos vemos en Diario de un Maratoniano 5.0., y recuerden, no digan Salguero, digan Salgueralassie, el “blanco negro” de la Sobarriba.

“No sueñes tu vida, vive tus sueños”

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