Diario de un Maratoniano 4.0 Semana 3

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Diario de un Maratoniano 4.0 Semana 3

Diario de un Maratoniano 4.0 Semana 3

Casi sin quererlo ya nos hemos superado el primer cuarto de la preparación. Otros 95 km más cerca de Sevilla y las risas del principio ya no empiezan a serlo tanto. La semana ha sido bastante dura, no sólo por lo entrenos, sino por mucho estrés en el curro, y eso a la hora de entrenar se paga. Esta ha sido una semana, podríamos decir, de luces y sombras, donde han aparecido los primeros síntomas evidentes de fatiga, tanto física como mental.

Clínicas CIO

Las sombras, las cuestas largas de martes por el Portillín me dejan algo tocado y hacen que el rodaje de transición del miércoles, metido con calzador a la hora de comer, me resulta un suplicio. Termino de currar a las 14 horas, 15 km en solitario, un bocadillo en la furgo y a por 4 horas más de clase. Nada más terminar me pongo con los acondis y las gomas que me habían quedado pendientes y trato de estirar en condiciones, cuando llego a casa y me siento a cenar no me lo creo.

Las luces, el entreno de jueves, contra todo pronóstico me marco un entreno de series largas de esos que tanto me gustan y que hacen aumentar la autoconfianza. La cabeza es fundamental, casi me atrevería a decir que lo es casi todo, y verse rápido siempre ayuda, aunque tanto apreté que el entreno terminó con bronca de Fran, el mítico “menos es más” a veces se me olvida, y no me viene mal un toque de atención de vez en cuando. Todavía quedan muchas semanas y lo importante es estar en condiciones de poder afrontar entero el entreno de cada día, y lo único que puedo conseguir con esos calentones es hacerme daño, pero bueno, se ve que el estrés de la semana tenía que salir por algún lado, y terminar el último mil a 3:03 es una buena dosis de motivación para mí, pero lo dicho, lección aprendida, como dijo el rey después de irse a matar elefantes y prepararla como Amancio, “lo siento mucho, no volverá a ocurrir”.

El descanso del viernes fundamental, entrenamiento invisible, y el sábado a por las primeras “sillas” de la temporada. 8:00 a.m., con la fresca, por  una vez yo no soy el responsable del madrugón, pero el equipo es el equipo y hoy por ti mañana por mí. Mientras calentamos aún es de noche, menos mal que no ha caído una pelona tan gorda como la del día anterior. Buen entreno, de esos que te dan ganas de gritar en mitad del bosque del subidón que te da el verte zumbando a “puto tope”, como dice el gran Chema Martínez, y a esas horas de la mañana, cuando todavía no te cruzas con nadie, y es que mientras los demás duermen, nosotros entrenamos.

La semana termina con otro rodaje de más de 20km, la mítica tirada larga tan importante para el maratón. Por una vez, y sin que sirva de precedente, cada uno de los miembros del equipo sale cuando y como puede, las cenas de empresa y demás eventos hacen estragos y son un hándicap importante en nuestra preparación, así que con las fechas que se avecinan ya podemos espabilar, porque si no esto va a acabar como el rosario de la Aurora. No debemos perder de vista el objetivo, todo esfuerzo requiere un sacrificio, y el periodo de vacaciones, afortunados los que las tenemos, no es sinónimo de descanso, vacaciones significa más tiempo para entrenar, tanto en cantidad como en calidad. Si alguno se ha puesto a preparar un maratón en estas fechas y no leyó la letra pequeña del contrato…se siente mucho, es lo que hay.

Felices Fiestas a todos y no dejéis de entrenar, os estoy vigilando.

“Cuando te sientas cansado y te den ganas de retirarte, aprieta los dientes y sigue corriendo”

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