DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0 SEMANA 4

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DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0 SEMANA 4

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DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0

Clínicas CIO

SEMANA 4

Semana de Navidad, me cuesta hasta buscar un rato para escribir, y eso que estoy de vacaciones. A pesar de tanta comilona y tanta celebración he conseguido cumplir el plan de entrenamiento al 100%, y por primera vez, y me temo que será la tónica durante las próximas semanas, supero los 100 km semanales.

Sigo madrugando todos los días, casi más que cuando tengo que ir a trabajar. Me doy cuenta que mis niveles de motivación y de compromiso con la causa son los óptimos, ya que da igual el día, el frío o la cenorra o fiesta del día anterior, a las 9 a.m. a más tardar estoy saliendo de casa dispuesto a darlo todo, series, cuestas, tirada larga, toque lo que toque se hace sin especular y sin cuestionarse nada, confianza ciega en el entrenador y en el plan.

El día de Noche Buena tiene lugar un entreno muy especial, uno de los más esperados del año, y es que desde hace 6 años, nos juntamos un grupo de amigos para recorrer juntos los 21 km que separan, siempre por caminos, León de Solanilla de la Sobarriba. Salimos de la Catedral de buena mañana 5 zagales, mi hermano Juanma, Pipas, David, Celes y yo. La ruta transcurre por la Candamia, Las Lomas, Golpejar, Tendal, Villavente, Villacil, Villalboñe y finalmente Solanilla. Es un día de fiesta, se corre al ritmo del más lento y destacable es el tercer tiempo, en esta ocasión en la Taberna de Mon, en Villafeliz, la importancia de la rehidratación, nunca nos olvidamos de esto, muchas risas, muchas anécdotas, en definitiva, mucha vida, porque la vida son estos ratos, estos momentos donde compartes las cosas más cotidianas con los amigos, lo demás son inventos, son cosas superfluas, cada día lo tengo más claro.

Va pasando la semana y seguimos acumulando cuestas, ese trabajo de fuerza, vuelvo a insistir, es fundamental, las “sillas”, que han venido, me temo, para quedarse por mucho tiempo con nosotros, al igual que las tiradas largas, por cierto, la de este domingo me toco hacerla en solitario, tirón de orejas para la banda, las fiestas hacen estragos en las rutinas de entrenamiento, hace falta ser muy fuerte para no fallar ningún día, y yo lo he sido, cosa que no pueden decir todos, jeje, me debéis unos cuantos kilómetros,  sabéis que lo anoto todos, os estoy vigilando, y luego vendrán los lloros.

La guinda a la semana la pone con la San Silvestre de León, carrera que siempre me gusta hacer en familia, por un día me olvido de las marcas y los ritmos y las pulsaciones  y corro con mi mujer y mis hijas, y no sé a quién le hace más ilusión, si a ellas o a mí, el caso es que se trata de una experiencia única poder compartir una jornada festiva de estas características junto a otras 8000 personas. Algo así sólo es posible a través del running, o del footing, como lo llamábamos antes y alguno me hizo recordar estos días.

El nivel de fatiga empieza a ser considerable, y no es para menos, en lo que llevamos de mes llevamos camino de 400 km, muchos de los cuales han sido cuesta arriba, pero ya voy teniendo un poco de experiencia y se lo importante que es todo este trabajo de acumulación y de lo determinante que será en los momentos duros, que seguro existirán, el día que toque afrontar de nuevo la mítica distancia.

“La vida es demasiado corta, corre”

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