DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0 SEMANA 8

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DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0 SEMANA 8

DIARIO DE UN MARATONIANO 4.0
SEMANA 8

Llegó el día de disipar dudas, de saber donde nos encontramos y de si el objetivo del 2:40 es una locura o es una meta alcanzable.
La semana 8 cierra los 2 primeros tercios de la preparación, llega el momento de empezar a transferir esa acumulación de kilómetros y empezar a transformarlos en esa calidad que nos dará la chispa y punto de forma adecuados para el día “D”. Toda la semana ha ido encaminada a llegar relativamente descansados a la Media de Getafe, lo cual no quita que nos presentáramos a la carrera con cerca de 70km en las patas, pero sin duda, de mucha menor intensidad que las pasadas semanas. Para mi es importante correr bien aquí, sobre todo para la cabeza, y así coger confianza y motivación para afrontar el último tramo de la preparación, aunque también será importante saber reaccionar si la cosa sale mal.
Somos 4 los integrantes del equipo que nos disponemos a disputar la carrera. Me acompañan Pipas, Chamorro y Javi Ilu. La mañana está fresca 3-4ºC, cielo despejado y apenas se mueve una hoja, lo incontrolable está controlado en esta ocasión, y las condiciones son óptimas para tratar de atacar el objetivo que me he fijado para este día. Las sensaciones son buenas desde primera hora de la mañana. Los que me seguís observaréis que este tema de las sensaciones lo tengo siempre bastante presente, pero es que para mí es clave. Me refiero a notar las piernas ligeras, sentirme reactivo, y eso que tanta gracia le hace al Pipas de notar que el corazón me late despacio, lo cual es síntoma de tranquilidad y de confianza en mí mismo, lo de que me pican las orejas y me duelen las encías ya es un poco más para las risas.
Después de calentar y de las rutinas habituales antes de la competición, corremos a colocarnos en la línea de salida. Una cosa que no me gusta de esta carrera es que no existen cajones de salida para que esta sea más ordenada, y en una carrera con cerca de 4.000 personas creo que es algo fundamental. Momentos de tensión, empujones y pérdida de satélites en el Garmin, jaja, volvió a ocurrir lo mismo del año pasado. Chamorro e Ilu se han colocado más atrás, pero Pipas y yo estamos en primera línea del frente, con los flacos, con los negros, con los nuestros. Llega el momento, el abrazo con Pipas y el “vamos compañero”, como voy a echar eso en falta en Sevilla. Un escalofrió me recorre la espalda, y por un segundo me suben un poco las pulsaciones, hay muchos empujones y la salida siempre es un memento delicado, se puede arruinar una carrera de 21 km en 50 metros.
Con unos minutos de retraso se da la señal de salida y una vez empiezo a correr y cojo unos metros la tensión desaparece. Salgo relajado, más que el año pasado, soy consciente de que el camino es largo y que debo guardar fuerzas, no me cuesta mucho estabilizar el ritmo 3:32 – 3:33, y a partir de km 3-4 empiezo a hacer lo que más me gusta y mejor se me da y es rodar a ritmo machacón km tras km. No encuentro grupeto que me encaje, siempre quiero un poco más y esto me obliga, una vez más, a afrontar gran parte de la carrera en solitario, lo cual no ayuda mucho en una prueba como este con rectas de más de 3 km. Me planto en el km 10 en 35:40 aproximadamente, marca personal y con el 90% de las fuerzas, me encanta esa sensación. A partir de aquí más de lo mismo, tengo un ligero bajón entre el km 15 y 17, y empiezo a echar cuentas por primera vez, o me pongo las pilas o no habrá marca personal, a partir de aquí empieza el espectáculo, mi modesto espectáculo, y lo que indica con claridad que en esta ocasión si he plateado bien la carrera, 3:30, 3:26, 3:20 y un último medio km a 3:06. Me encuentro muy fuerte en este tramo final, las piernas responden y no hay molestias de ningún tipo, o al menos no tengo ni tiempo para parar a pensar en eso. Entro en el estadio con la zancada larga y la cabeza ladeada, esto último creo que ya desde el km 2, es el indicador de que he puesto el piloto automático, y como siempre beso en el anillo al cruzar la línea de meta, 1:15,23, todas la carreras se las dedico a mis chicas, que son las que me apoyan en todo momento y aguantan mis chifalduras, y en esta ocasión un recuerdo para mi hermano, meñique de mano izquierda en todo lo alto, 50 años no son nada hermanín, te debo mucho, un besazo.
¿Se terminó la carrera? NO, ni mucho menos. La carrera no termina hasta que no cruza el último de la banda. El siguiente en entrar debe ser Pipas, pero empieza a tardar más de lo previsto, 1.18, 1:19, no le veo…pienso que algo raro tiene que haber pasado, 1:19 largo, aparece braceando en el horizonte ocupando casi tres calles y resoplando como un búfalo, cruza la meta y apenas tiene fuerza o ganas, no sé bien, para darme un abrazo…no ha sido un buen día, poco después entran Chamorro en 1:23 y Javi en 1:26, los dos con marca personal, ENHORABUENA compañeros.
Mis últimas palabras, que no son mías, pero me las tomo prestadas, y hoy ya me he extendido más de la cuenta, son para Mi COMPAÑERO: “Todos sufrimos derrotas y malas rachas, todos, algunos se rinden y caen el olvido, como perdedores, mientras que los ganadores no dejan de perseguir sus objetivos….NO RENDIRSE ES EL ÚNICO CAMINO HACIA EL ÉXITO”. Recuerda todo lo que me enseñaste y aplícatelo ahora.

Clínicas CIO

“Esfuerzo, entrega y sacrificio, ese es el único secreto”

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