Crónica de Chris Alfa y su aventura en la Trancandamia 2015

Vote: 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas
Cargando…
Patrorunning
Vamos a dejar claro desde un principio que me apunte a la carrera porque no me creía que se pudieran correr 21km por la Candamia sin repetir camino.

Lo de los 2000m de desnivel tampoco lo tragaba demasiado bien. Mira que he corrido por allí y haciendo 400 o 500 ya me parecía que había subido “la de Dios” y no veía más cuestas.

Clínicas CIO

También tenía -y que conste que uso el pasado a conciencia- la intención de aprenderme el recorrido para no andar repitiendo cuando voy por allí yo solo, que siempre hago los mismos caminos y ya se sabe que en la variedad está el gusto.

Con lo cual, y yendo a lo desconocido como bien me recomendó el Sr. Alaiz, me abrigué bien, recé al dios de la lluvia para que no se presentara y me dirigí hacia la línea de salida.

La cosa empezó bien. No llovía, los “thunder!” de AC/DC resonaban en las lomas, la gente saltando en el sitio, que creo que fuera para salir en la foto… Porque había tanta gente que no cabía ni una seta.

Y dan la salida… Vamos, digo yo que la darían. La verdad es que me puse a correr porque los de atrás empujaban y delante había sitio.

Y allí ya lo entendí todo.

Ya vi por qué había tantos km y tanto desnivel.

Ahora… Ni idea de por dónde fui.

Eso si, me encontré:
-Con una pista rápida, corriendo desaforado como una manada de ñus (se dice así?).
-Un pastor tocando el cencerro.
-Una pista de patinaje, con todo helado y de color blanco nuclear en el que mas de uno se arreó una buena toña…
-Un montón de gente con cámaras de fotos esperando el momento preciso en el que resbalabas con el barro y dejabas los dientes.
-Varios senderos de sube-baja: en uno puse la mano en un cardo, en otro me dio una rama en la cara, en el tercero tuve que poner el culo en tierra, en aquella derrapé, en la de más allá volví a posar culo, esta vez por resbalón, etc. Y en cada uno era una cosa distinta, pero en todos había algo. Que digo yo que muy mal la organización, que podía haber desbrozado aquello y echar un poco de brea, que no costaba nada.
-Otro pastor que voceaba que daba gusto oírle. Para mí que tenía estudios de canto.
-Una capillita dedicada a la Virgen. Eso estuvo bien, que era domingo y es el día del señor.
-Un concierto, ya que se oía música en muchos sitios y también había un montón de gente aplaudiendo.
-Una carrera de campo a través, que me perdí un poco y tuve que pillar el sendero cuando pude.
-Unos señores muy simpáticos que te daban agua en un sitio y agua y plátanos pelados en otro, que está muy bien, porque es muy Chungo pelar un plátano con guantes.
-Otros señores nada simpáticos que te estropeaban el dorsal pintándotelo. Yo creo que era para cobrarte al llegar el plátano que te habías comido, pero yo me escaqueé al llegar y no me lo cobraron.
-Un circuito de la Spartan-Race, lleno de árboles caídos.
-A Aníbal, que no me pare a darle unas tortas porque le vi muy fresco y tuve miedo de que me las devolviera, que no estaba yo para mucho (lo que es ir “maduro”, que decía el compañero de carrera que me agencié al final).

Pero bueno, entre unas cosas y otras llegué al final. Una cuestaca para abajo (que qué necesidad había de bajarla para subir por otro lado) y la Anibalada.

Genial. Sé que es la última y encima me tiran una cuerda. Me agarro, planto los pies y espero… La gente grita, sí, pero de la cuerda no tira nadie. Me resigno y me pongo a trepar como puedo.

Y llego arriba. Acabo. Estoy hecho polvo. Me duele todo. A esta no vuelvo.

Y entonces me doy cuenta de que no me he enterado de por dónde he ido…

Así que nada, no me tocará otra que repetir el año que viene.

COMENTARIOS